miércoles, 30 de septiembre de 2009

Uno y medio contra el mundo




¿Qué hace alguien viendo películas mexicanas de los años setenta? Tal vez, algunos vean elementos de nostalgia, tal vez otros curiosos observen cómo ha cambiado el cine en México (¿en serio?), o quizás realmente se pueda observar aciertos y defectos en un cine que al final de cuentas también era una propuesta.


Estamos de acuerdo en que Vicente Fernández nunca ha sido buen actor, y estamos de acuerdo en que todas sus películas han tenido unos fallos garrafales, pero también estamos de acuerdo en que a pesar de todo han sido unos grandes éxitos en la industria del cine mexicano.

Esta película del año de 1973, es un experimento de dramatismo excedido, va más allá de la telenovela simplona pero no llega al gran drama, muestra aspectos de la vida real acercándose a la crudeza, pero hace algunos acercamientos a la moraleja. Pero curiosamente, es una película que a pesar de las defectuosas actuaciones de todos, es una historia que puede llegar y puede incluso impactar, sobre todo por que si no situamos en la época y en el momento que vivía la sociedad mexicana podremos comprender la situación y los eventos que nos plantea la historia.

Un campesino (Vicente Fernández) decide ir a la capital para buscar fortuna, en el camino se encuentra con un niño que también ha decidido buscar la aventura en esa gran ciudad tan llena de promesas. Ambos llegan a la gran urbe y deben enfrentar toda clase de humillaciones y problemas que harán que su amistad sea más fuerte y que ese compañerismo los haga enfrentar ese mundo tan hostil.

Es un experimento de patetismo y pesimismo al por mayor, es una historia que sí puede llegar a lo desgarrador y es un intento de mostrar a la gente lo cruel que es tratar de convivir con otros de la misma especie. No es una obra de arte, no es una genialidad de cinematografía, pero eso sí, es una historia que entretiene mucho y sobre todo podemos ver esta película de modo documental para darnos una idea de lo que era esa época y esa ciudad de México de los años de 1970.

Dirigida y escrita por José Estrada, el director de las películas de Chabelo y Pepito y otros experimentos cinematográficos que están entre lo malo y lo extraño. Actúa (es un decir…) Vicente Fernández, Ofelia Medina, Armando Acosta, Rocío Brambila, Ernesto Gómez Cruz y otros actores, el año es 1973. Es un experimento que puede ser de agrado para muchos y el cual también puede ser de total rechazo por parte de otros. Pero eso sí, al menos es una propuesta que da para comentarios en todos los sentidos.


Ese final!! Deben ver ese formidable, patético, pesimista y casi genial final de la película. Por ese final la película vale la pena. Y otra cosa más, Vicente Fernández sólo canta una canción en toda la película, y curiosamente está justificada.

Véanla, vale la pena ver de vez en cuando esta clase de experimentos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola...
Curiosamente yo vi esta pelicula cuando tenia yo 8 años aproximadamente, y la verdad me traumo, me encanto la pelicula pero como tu dices ese maldito final me dejo traumado ya que el productor tuvo la genial idea de meter esa musica al final, que cada 15 de sep. la oigo en el Zocalo, y lo primero que recuerdo es... bueno no quiero contar el final pero creeme en toodo estoy de acuerdo contigo gracias y muy buen aporte. Att. Oskar